Reflexiones — 22 abril, 2017

Reflexiones

“Todo lo que tengo que decir es cuando estás enfermo de verdad averiguas quiénes son tus amigos y que realmente se preocupan por ti. Lo siento si tengo que cancelar planes, pero me enfermo de la nada. Nunca soy un 100 % bueno y nunca volveré a serlo. No puedo salir de fiesta todos los fines de semana por mi salud y no es una excusa. Es sólo mi vida. Sólo puedo hacer lo que mi cuerpo me permite hacer. Batalla constante con mi cuerpo. Realmente sabes quién es tu amigo cuando estás enfermo.” I.L.E

Vi estas palabras publicadas en facebook  y me sentí muy identificada con ellas. Describen lo que ha sido mi vida social desde que las complicaciones del síndrome de Berardinelli llegaron a mí.

No soy ni la sombra de lo que fui.   Es que La vida social se hace complicada cuando los dolores y las enfermedades aparecen de la nada. Muchos piensan que uno exagera, que son pretextos, que tratamos de llamar la atención, nos hemos vuelto hipocondriacos o simplemente nuestra mente crea dolencias acabando por enfermar el cuerpo. Creo que a nadie en su sano juicio le gusta enfermarse y tener dolores.  Por el contrario, en el caso de todos quienes padecemos de enfermedades crónicas buscamos tener vidas lo más “normales o comunes” posibles, lejos de lo que hemos vivido gran parte de nuestras vidas: médicos, hospitales, agujas y medicamentos.

No me gusta estar enferma, odio que me digan “pobrecita”, no disfruto con dolores,  ni busco llamar la atención de nadie ¿Para qué? Si ya tengo suficiente con no pasar desapercibida cuando salgo a la calle.

Nunca volveré a ser la de antes. Simplemente el cuerpo no me acompaña y es poco lo que puedo hacer contra eso. Tuve una vida prácticamente normal por varios años pero los excesos y las irresponsabilidades terminaron pasándome la cuenta más pronto de lo que esperaba. Es así como mi vida cambio completamente y todo es tan diferente a lo que había pensado que sería mi existencia. Definitivamente uno solo propone…

En estos tiempos difíciles de dolores de cuerpo y alma conocí mis verdaderos amigos, he recibido cariño de personas que ni siquiera me conocen personalmente. Es difícil ser amigo(a) mía, sobre todo porque mi vida no es fácil, en realidad nunca lo ha sido pero al menos antes me sentía bien físicamente. Son más las desventuras que las aventuras. Las personas se aburren, se cansan de escuchar tanta cosa mala, de una enfermedad tras otra, entonces prefiero alejarme del mundo. Es ahí cuando veo quienes son mis incondicionales, quienes se quedan a mi lado a pesar de todo, descubriendo mis verdaderos amigos  Muchas veces pienso que quizás no es bueno ser sincera y optar por responder bien cuando me preguntan cómo estoy, aunque me esté muriendo. Sin embargo hay cosas que se reflejan en mi rostro inevitablemente…

“Gracias a todos mis incondicionales, a los que siempre están, estuvieron y estarán conmigo en las buenas y en las malas, en la salud y la enfermedad”