Todos sabemos que las enfermedades solo llegan, no eligen su victima. Tampoco nadie las escoge. Las enfermedades no discriminan raza, clase social, edad, condición económica, ni género. Sin embargo el Síndrome de Berardinelli pareciera ser más cruel con nosotras las mujeres. Yo lo califico como un síndrome machista que favorece más a los varones y busca convertirnos en uno más de ellos, al menos en el aspecto.

Ser una mujer Berardinelli no es tarea fácil, pues hasta implica todo un trabajo psicológico para aceptar nuestro cuerpo que es evidentemente diferente al de una mujer cualquiera. Nuestra condición particular llama la atención de muchas personas que miran con curiosidad nuestro aspecto físico, colocando muchas veces en duda nuestro sexo. Más de alguna de mis compañeras de lucha  se ha visto en la necesidad de responder a la pregunta de si es hombre o mujer o ha pasado un mal momento por esta causa.

No calzamos con los canones de belleza establecidos por la sociedad. Distamos mucho del ideal o de las expectativas de un hombre en ese ámbito. Nos sentimos como cualquier mujer hasta que alguien repara en nuestras particularidades anatómicas, haciéndonos notar la diferencia de alguna u otra forma, afectando nuestra autoestima sobre todo si esto ocurre en la adolescencia, una de las etapas complejas de la vida debido a todos los cambios que se experimentan. Esto muchas veces nos hace ser tímidas, inseguras, temerosas del rechazo. Muchas quieren proyectar una imagen corporal que no es real pero que es el ideal de ellas, viéndose a si mismas en fotografías de mujeres bellas.

Los miedos, la inseguridad, la timidez, la vulnerabilidad de las personas que tenemos una condición particular son puntos en contra a la hora del amor. Pese a que en esa materia no basta con tener belleza física o un cuerpo perfecto, hay que reconocer que todo parte por la visión, aunque una personalidad atractiva también puede ser el inicio de algo.

La maternidad es un privilegio de pocas mujeres Berardinelli. En la mayoría de los casos  hay problemas de infertilidad, ovario poliquistico o embarazos que no llegan a termino. Lograr el embarazo y mantenerlo es un reto. Sin embargo, no es un imposible, pues existen madres biológicas  con el síndrome que han dado a luz a más de un bebé sano. Los hijos de madres Berardinelli no nacen con el síndrome ya que es autonómico recesivo, es decir, ambos progenitores deben tener el gen defectuoso causante de de la lipodistrofia congénita generalizada para que la enfermedad se manifieste.

El embarazo de una mujer Berardinelli es calificado como de alto riesgo, ya que existen factores que pueden perjudicar la salud tanto de la madre como la del feto, por lo cual debe ser muy controlado. Los niveles de glucosa deben mantenerse lo más bajo posible para evitar el crecimiento excesivo del feto. La dieta debe ser estricta y de tal forma que aporte los nutrientes necesarios para  mantener en buenas condiciones a la madre y permitir el desarrollo normal del hijo que está en el vientre. Resulta difícil lidiar con los deseos de comer algo especial o especifico y con las cantidades ínfimas de comida que deben consumir para mantener buenos niveles de glucosa en la sangre y no perjudicar a la criatura que cargan en su vientre.

El Sindrome de Berardinelli puede acabar con el deseo de la maternidad, cambiar nuestra apariencia física, pero no nuestra esencia porque ser mujer va más allá de tener una cintura pequeña, caderas amplias, rostro fino o pechos grandes. Ser mujer es tener corazón, inteligencia, garra, coraje y fuerza. Todo eso y más tenemos las mujeres Berardinelli ¡Guerreras desde nuestro nacimiento!

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