Las lipodistrofias son enfermedades raras, poco frecuentes caracterizadas por la pérdida de la grasa corporal. Pueden ser congénitas como el síndrome de Berardinelli o adquiridas como el Sindrome de Lawrence y afectar solo una parte del cuerpo (Lipodistrofias parciales) o ser generalizada.
Personalmente he escuchado en varias oportunidades decirme “Que envidia que no engordes y comas harto” “que maravilla ser tan delgadita” “que envidia tu abdomen musculoso” o cosas por el estilo. Muchas personan suponen que no poder engordar y carecer de grasa en todo o una parte del cuerpo es un privilegio, privilegio codiciado ya que la gran mayoría lucha por llegar a ser como los estereotipos presentados en la publicidad,o por bajar y/o o mantener el peso, pero en realidad lo que ellos suponen es una ventaja, en verdad es un peligro, una bomba de tiempo que al estallar causa graves e irreversibles daños.
El carecer de grasa en el cuerpo tanto a nivel visceral como subcutáneo (debajo de la piel) implica una serie de complicaciones metabólicas relacionadas con el metabolismo de los azucares y grasas, lo cual se traduce en Diabetes de temprana aparición y difícil manejo, peligrosos niveles de triglicéridos en la sangre (hipertrigliceridemia), severa resistencia a la insulina, hígado graso entre otras. Por esta misma razón es de vital importancia llevar una dieta alimenticia compleja no solo en cuanto a los sabores sino también a las cantidades, una de las principales dificultades que tenemos todos quienes padecemos de algún tipo de lipodistrofia a la hora de cumplir con nuestra dieta debido a la ausencia o escasa presencia de la hormona leptina en nuestros organismos.
Los bajos niveles de leptina circulantes nos hacen padecer de apetito voraz e insaciable, un hecho nefasto para el óptimo control de la diabetes y la evitación de los daños que causan los altos niveles de glucosa en órganos como los riñones, ojos, terminaciones nerviosas y otras más.
Las consecuencias de no tener grasa en el cuerpo son graves, irreversibles, mortales y “nada de envidiables”. Tampoco es fácil vivir dependiendo de muchos fármacos, de una dieta esclavizante que si no la respetas puede llevarte a la muerte sin importar edad o condición social. No es fácil vivir con un hambre insaciable, ni tener una apariencia especial que no todos toleran. Sin embargo, la vida de las personas con lipodistrofias generalizadas congénita o adquiridas puede ser más fácil y mejor gracias a un medicamento análogo de la Leptina llamado comercialmente MYALEPT pero al que lamentablemente no todos tenemos acceso y el cual parece haberse creado sólo para los pacientes con lipodistrofia que gozan de gran solvencia económica.

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