Es inevitable mirar aquello que nos llama la atención, lo que sobresale por no ser común. Es una reacción normal ante lo que no tenemos costumbre de ver habitualmente, pero creo que hay formas y formas de hacerlo. Voltear mirando a una persona que es especial por su manera de desplazarse, una condición física particular, el modo de vestirse, o cualquier condición físico/estético singular despierta susceptibilidades,a menos que busques voluntariamente ser el centro de atención.

¿Alguien se ha detenido a pensar en el efecto de esas miradas imprudentes?

Yo les llamo  miradas que matan! porque matan el alma, el espíritu, merman y/o destruyen la autoestima, crean complejos, te hacen inseguro, tímido. Provocan el rechazo de tu propio cuerpo, la no aceptación de como eres físicamente. Son precisamente esas miradas las que hacen que te des cuenta que no eres como todo el mundo y te sientas desencajado.

Muchos Berardinelli hemos sido victimas de  esa clase de miradas destructivas acompañadas muchas veces de comentarios hirientes, burlescos y/o prejuiciosos por la forma de nuestro rostro, la delgadez extrema, por la dudosa femineidad de algunas  mujeres con el síndrome o porque muchos nos consideran estéticamente feos al no encajar en los cánones de belleza establecidos por la  sociedad, olvidando que la belleza física no es garantía de nada, además de ser  algo tan efímero como subjetivo, por tanto no puede limitarse a lo impuesto por otros como bello.

¿Alguien se ha preguntado cómo nos sentimos o se sienten las personas con esa indiscreta forma de mirada? ¿Alguien se ha puesto en nuestro lugar o en el lugar de esas personas que son blanco de de miradas? ¿Cómo te sentirías tu con esas miradas perturbadoras?

El desafío es educar la visión para descubrir, aceptar, respetar y valorar la belleza de lo que no es convencional, evitando así las miradas que matan.

El llamado es  ha empatizar, a colocarse en nuestro lugar y en el de toda las personas con una condición particular. A ser una sociedad inclusiva, respetuosa, receptiva, menos discriminadora e hiriente, pues todos pertenecemos a ella (aun siendo minoría), membresía que nos otorga derechos, deberes y nos hace merecedores del mismo respeto y oportunidades que los demás.miradas que matan

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