Cuando fui diagnosticada como una Berardinelli, pensé que era la única con esta enfermedad rara. Me sentí sola e incomprendida por mucho tiempo. Sin embargo, con el correr de los años, el avance de la tecnología y la magia de las comunicaciones, descubrí que no estaba sola en esto. Grande y grata fue mi sorpresa al conocer a más compañeros de lucha, a más personas como yo, a más guerreros y grandes seres humanos con sus propias historias: A más Berardinelli.

Anuncios